Es sencillo: refractariedad superior.
A diferencia de los silicatos convencionales, el polvo de cromita ofrece una resistencia excepcional a altas temperaturas sin sinterizarse ni fusionarse con el metal fundido. Esto garantiza:
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Excelente resistencia a la penetración de metales: crea una barrera limpia y fácil de despegar mecánicamente.
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Alta conductividad térmica: Favorece la solidificación direccional, reduciendo los defectos superficiales.
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pH neutro: Previene reacciones químicas con escorias tanto ácidas como básicas.
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Buena suspensión: Garantiza un recubrimiento estable y uniforme que se adhiere perfectamente a la superficie del molde.
Para obtener piezas fundidas más limpias, reducir el tiempo de limpieza y disminuir los índices de rechazo, el polvo de cromita es el estándar de la industria.



